lunes, 26 de marzo de 2018

POEMA DEL DIA 26/03/18: www.laradioquetenamora.blogspot.com.ar

La sombra que muriendo va
En la distancia puede verse una negra y borrosa sombra
espejismo doliente en el desierto de las soledades
que sin rumbo camina herido en su alma por el destino,
al verlo pasar la gente en voz baja lo nombra
ahí va el bohemio, poeta, mendigo y ladrón de hojas
dueño de la noche de los silencios y el camino
postal viviente, borrosa silueta de un hombre
que solo vive cuando pronuncia en silencio tu nombre.
Caminan junto a él, las hojas del otoño y el viento
eternos peregrinos, procesión viviente y sombría
de una noche de lluvia donde reina el silencio
y en los espejos de agua se refleja su imagen al pasar
pinceladas de la memoria que sobre las piedras
en las calles inundadas de silencio quedarán grabadas.
La lluvia lo castiga y como una hoja sangrante y herida
lo arrastran corriente abajo los ríos de agua y lodo
que se forman por las calles de la ciudad desierta y fría
el viento lo azota sin piedad, quiere verlo derrotado
caído sobre el fango ya sin vida y humillado
pero al igual que el junco que se dobla
pero siempre está de pie sigue con su destino
” la sombra que muriendo va”
el frío del invierno lo congela hasta los huesos
corren las gotas de lluvias por sus mejillas
como lágrimas hirientes por la pena de saber
que el otoño se ha marchado
y otra vez como tantas veces sin nada se ha quedado.
Sus manos tiemblan como dos tristes golondrinas que al volar
perdidas en la niebla soñando con la eterna primavera
que anida en las manos de Adéle que nunca han de encontrar.
Lluvia, viento, frío y soledad el mendigo va
al verlo pasar parece parte del paisaje como una sombra más,
en un banco desecho por el tiempo como pidiendo piedad
que apenas se mantiene en pie y en soledad
en la desierta plaza al reparo de un roble ancestral
el mendigo descansa un momento del frío invernal,
entre las ramas desnudas comienza a verse la luna,
tiene en sus bolsillos vacíos de esperanza alguna
un trozo de papel gastado y húmedo por la lluvia
el poeta emerge desde las sombras con su pluma
comienza a escribir este poema y desde un viejo nido
abandonado por un amor que duró solo una primavera
el trovador romántico de las noches de negro, traje y galera
comienza a tocar en su viejo violín una dulce melodía
quiere darle a este poema con su música un nostálgico brillo
mi amigo al igual que yo un solitario grillo.
La noche se va y el mendigo emprende su retirada
lo despiden las nubes y una tímida estrella perdida
puede escucharse desde el añejo roble al grillo
entonando una triste canción de despedida
para el mendigo que se aleja cargando con la luna
sobre su espalda y en su frente el amanecer del nuevo día
en el silencio del alba la melancólica partitura
desgarra el silencio con su dulzura el nocturno violín
se desprenden del viejo roble las últimas hojas
y se van tras el mendigo sin retorno, vieja canción sin fin
que se repite en cada ocaso del otoño cuando llega el invierno
con sus grises nubes y el frío viento que traerá consigo la lluvia
la gente lo mira regresar lentamente como perdonando el tiempo
con las pocas fuerzas que le quedan, se ve tan frágil su apariencia
como la luz de un añejo farol que apagará el frío viento,
pero en su corazón lleva encendido un antiguo volcán de pasión,
llama ardiente que vive en él como un estigma del destino
el mendigo y su soledad postal viviente de los caminos
relatos de su vida, guardados en un rincón de la memoria
lo convirtió en poema “el mendigo “ para todos uds.
una de las tantas noches vividas de su historia
“la sombra que muriendo va”.

Colaboración de Mario Anonimo



Uruguay

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